La jarra accitana constituye una de las manifestaciones más representativas de la tradición alfarera de Guadix, con antecedentes en la cerámica andalusí y desarrollo formal a partir del siglo XVIII. Deriva de formas utilitarias como la “jarra chata”, evolucionando hacia modelos más complejos con decoración barroquizante.
A mediados del siglo XX, el alfarero Miguel Cabrerizo consolidó su denominación como “jarra accitana”, reforzando su identificación con el territorio.
Desconocemos cuándo la adquirió Federico Mayor Zaragoza pero pudo ser como regalo nupcial, como un regalo personal o como recuerdo de la ciudad de Guadix.
Recipiente cerámico de cuerpo globular con base estable y cuello desarrollado, ricamente decorado con elementos aplicados de carácter ornamental (motivos florales, aves —“pajaricas”— y formas vegetales), que pueden presentar una disposición simétrica y volumen añadido. La pieza responde a una tipología tradicional accitana, con fuerte componente decorativo y simbólico, denominada "jarra de novia" o "jarra accitana".