"Rojo de cadmio(n) nunca muere, rojo de cadmio nunca deja de ser rojo". Una nota manuscrita de José Guerrero a su amigo Miguel Ángel Campano, una hermosa metáfora sobre la persistencia inalterable del pigmento rojo si procede del cadmio, fuente de inspiración de un proyecto que pretende proteger del sol abrasador del final de la primavera y el verano uno de los patios del antiguo Hospital Militar de Granada, convertido hoy en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada.
Una cubierta desmontable, construida a partir de material textil rojo, convertida en metáfora de un conjunto de pinceladas de un rojo que puede estar o desaparecer, articula un proyecto de fuerte carga simbólica en uno de los edificios universitarios más interesantes.
Los autores del proyecto ganador del Premio Alonso Cano en la modalidad Arquitectura en 2018 evocan a Guerrero y a Campano en un intento de analizar el cromatismo de Granada, concluyendo que el blanco, verde y rojo, cubiertos por el azul del cielo, son los colores predominantes la ciudad. Esta conclusión motiva su intento de plasmación de dicha idea en la ETSAG, donde predomina el blanco, en convivencia continua con el verde y el azul, que completaría el rojo añadido por el proyecto.