Esta tipología de cerámica tan característica de la cultura granadina queda documentada desde el siglo XVI, su originalidad se produce gracias a la confluencia de las tradiciones y estilos de los reinos cristianos y la Granada andalusí. Esta cerámica recibe el nombre "de Fajalauza". La producción de estas piezas en la ciudad estaba relacionada casi exclusivamente al apellido Morales, una familia que llegó a la ciudad tras la conquista de 1492 y que hasta la actualidad lo ha mantenido, siempre asociándose a la producción de la cerámica de Fajalauza. Los miembros de esta familia abrirían un taller en la Cerca de Don Gonzalo, en un nivel inferior a la Puerta de Fajalauza.
La Fábrica de cerámicas de San Isidro es una de las más reconocidas y con mayor impacto en la ciudad, con una producción y técnica que respetaba las tradiciones locales preexistentes.
La provincia de Granada es un territorio en el que ha destacado la producción alfarera, la cerámica local se caracteriza por su cohesión y por su decoración con vidriados. Respecto a la decoración, existen dos tipos diferenciados. Por una parte, las piezas en color azul que se componen de un ornamento central y decoraciones vegetales de menor tamaño que dejan amplios espacios en blanco. El otro tipo de decoración se repinta con dos colores y los motivos rellenan toda la superficie del objeto con diferentes formas decorativas. Los platos cerámicos solían ser decorados con la técnica de la cuerda seca.
Esta vasija tibor pertenece a la primera tipología ornamental mencionada, con motivos solo en azul y mayor representación del fondo blanco.
La mezcla y batido del barro fue un proceso manual, más adelante pasó a realizarse con la fuerza motora proporcionada por la acequia. Habrá que remontarse a 1942, cuando llega la electricidad a la Fábrica de Cerámica de San Isidro y los procesos comiencen a cambiar drásticamente.
La pieza que tratamos pertenece al último tercio del siglo XX, pero en su origen primigenio, estos objetos cerámicos eran usados en la vida cotidiana como lo que eran. Más adelante, su valor fundamental será el decorativo y de adorno.
La Fábrica de cerámicas de San Isidro fue refundada en 1923 por Manuel Morales Alonso. En 2020, los descendientes de la familia, cedieron 400 piezas cerámicas desde el siglo XVI al XX a la Universidad de Granada, además de bocetos, esculturas, herramientas y una gran variedad de objetos. Es en esta donación cuando, piezas como esta fuente, llegan al patrimonio universitario. En el origen de esta fábrica, debemos mencionar algunas anteriores, también relacionadas con el apellido familiar, como la Fábrica de vidriado de San Antonio y la Fábrica Viuda e Hijos de M. Morales.
Las piezas donadas, al llegar a la Universidad de Granada, se ubicaron primero en el Salón de Convalecientes del Hospital Real. Actualmente, se localizan en el área de reserva de Patrimonio en el Espacio V Centenario.
Vasija de tipo tibor compuesta por un cuerpo similar a un jarrón y una pieza independiente que funciona como tapa del recipiente. La vasija se va ensanchando desde su base inferior, volviendo a estrecharse en el cuello, la boca del recipiente se agranda un poco de nuevo. La tapa tiene forma campaniforme y posee un pequeño remate que sobresale.
El fondo de la pieza es blanco y los motivos decorativos son azules. La ornamentación se compone de unos motivos centrales vegetales/florales de mayor tamaño que se enmarcan con cenefas decorativas alrededor. La tapa repite el mismo patrón decorativo.