La fotografía ¿Y tú qué miras? (2003), de Antonio Luis Ramos Molina, destaca por hacer uso de un formato marcadamente vertical que potencia la sensación de encajonamiento y el voyeurismo implícito en la escena. Esta es la segunda de una pareja de fotografías que forman un díptico de imágenes independientes.
En términos de composición, la imagen queda dividida en tres bandas verticales diferenciadas por la disposición de un plano textil en primer término, que ocupa más del 80% de la superficie total de la obra. Dos grandes franjas de tela de color verde arrugada enmarcan el encuadre en sendos extremos. Estas superficies funcionan como una cortina o barrera física que enmarca una estrecha hendidura central, a través de la cual se desvela parcialmente la anatomía de una figura humana masculina. El rostro, visible únicamente en su mitad derecha, dirige una mirada frontal y desafiante hacia el espectador, interpelándolo directamente, apoyando el título de la pieza.
El torso desciende a lo largo de la abertura mostrando vello corporal y sumergiéndose de forma gradual en penumbra.
El tratamiento lumínico de la fotografía se basa una luz dirigida e intensa incide sobre la tela verde, mientras que el interior de la abertura genera una densa sombra que oculta los detalles del cuerpo, intensificando el claroscuro.
Cromáticamente, destaca la saturación del verde de los tejidos en contraste con los tonos carne de la piel expuesta y el negro de las sombras. Mediante esta superposición de planos y el juego de ocultación, se anula cualquier posibilidad de profundidad entendida desde la representación tradicional de la fotografía para concentrarse en la tensión psicológica del encuadre, confrontando al espectador con el límite entre lo público y lo íntimo a través de un planteamiento marcadamente teatral.