Este cuadro es un depósito del Museo de Bellas Artes de Granada. Hasta un total de trece retratos decimonónicos procedentes de la galería de presidentes de la Real Sociedad Española de Amigos del País los podemos encontrar en la Facultad de Derecho. Al Museo llegaron en 1873 y fueron depositados en la institución universitaria en 1981 a solicitud del entonces decano de la facultad D. José Cazorla Pérez.
El retratado es D. Antonio de Mora y Castillejo (Granada 1787-Madrid 1864).
Retrato de tres cuartos y formato académico que representa a don Antonio de Mora y Castillejo, conde de Santa Ana, posando en un interior de marcado carácter áulico. Viste uniforme diplomático decimonónico de paño azul marino, con levita de cuello de tirilla ricamente adornado con bordados dorados, al igual que los puños de color rojo; chaleco de piqué blanco abotonado, camisa de cuello de pajarita alto y corbatón de lazo negro.
En la mano derecha sujeta el bicornio y en su mano izquierda sujeta el guante. Luce banda de moaré de doble franja amarilla y blanca al centro, y en lado izquierdo del pecho, la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica (antes Real y Americana Orden de Isabel la Católica).
La composición se estructura mediante elementos clásicos de la retratística noble: una gran columna pétrea a la izquierda que aporta solidez institucional y un cortinaje verde oscuro recogido a la derecha que revela el escudo de armas muy complejo en la esquina superior derecha, con mucha división de cuarteles que demuestra su parentesco con las familias de mayor rango o "Grandes de España" que controlaban mayorazgos y tierras.
En la parte inferior, una cartela remarcando la función conmemorativa y social de la pieza:
"El Exmo. Sr. D. Antonio de Mora y Castillejo, Conde de Sta. Ana, Caballero Gran Cruz // de la Rl. Orden Americana de Ysabel la Católica, Maestrante de la de esta Ciudad, Se- // nador del Reino, Gentil-hombre de Cámara de S.M. con egercicio y Director de esta // Sociedad Económica de Amigos del Pais en los años de 1837, 38, 39 y 40."
Desde una perspectiva estilística, la obra se adscribe plenamente al academicismo decimonónico español, fuertemente influenciado por el neoclasicismo tardío y los inicios del romanticismo institucional. El autor muestra un dominio técnico riguroso a través de un dibujo firme y una pincelada contenida que prioriza la veracidad anatómica. La paleta cromática es contenida, dominada por los tonos oscuros del uniforme, los verdes del fondo y el contraste lumínico del chaleco blanco, una iluminación dirigida que realza tanto la dignidad del rostro del retratado como los símbolos de su estatus socio-político.